Archive for December, 2008
Repasando mis anotaciones de 2008, descubro en Google Reader un favorito de hace dos meses, escrito por Mario López de Ávila, titulado Tú también puedes ser un gurú en 7 minutos.
Básicamente, es una adaptación del libro The power of the 2×2 Matrix. No se si Mario tiene la misma concepción que yo del libro, aunque sospecho que sí, ya que el recomienda no tirar el dinero con el libro, y pasa a describirnos los siete pasos para construir nuestra propia matriz-gurú en siete sencillos pasos.
Eso me da, por lo menos, para dos reflexiones:
La primera, es que Mario es el tío con la ironía más fina que he visto. No sólo por el hecho de tenerla, sino por el hecho de transmitirla y que los demás lo entendamos así, y el que no la entiende no se de por aludido. De hecho, si le echais un vistazo a los comentarios vereis que hay quien se la toma muy muy en serio. El concepto de ser irónico y el concepto de transmitirlo no tienen por qué ir unidos, de hecho habitualmente no van unidos.
La segunda, algo más profunda, es que ùltimamente está de moda el management de 60 minutos. O los programas de gestión de empresas ya no son lo que eran, o Seth Godin vende muchos libros, o yo no entiendo nada. Hablas con alguien, y tratas de una serie de conceptos, pueden ser conceptos de marketing, o estrategia o gestión de recursos humanos, y cuando llevas unos minutos hablando descubres que detrás del manejo de esos conceptos no hay absolutamente nada. Vacío absoluto. Encefalograma plano.
Las apariencias engañan. No digo que todo el mundo tenga que tener un nivel en gestión como para tratar de tu a tu con Peter Draker, pero es que la mayoría de las personas con las que trato últimamente ni siquiera saben quien es Peter Draker. Eso provoca una barrera de comunicación que hace que te sientas gilipollas. Sinceramente, sobran los libros de 50 páginas escritos a tamaño 14, y falta la gente formada.
Este efecto es el que yo califico como el Management de 60 minutos. Personas sin formación adecuada, que han leido demasiados libros sobre el robo de lacteos y que además, no tienen capacidad de análisis, comprensión y relación de conceptos, que entienden elementos como el marketing como un fín en sí mismo, y no como un medio para su empresa. No quieren saber de ventas, pero se elevan como unos gurús del marketing. ¿Algo falla en esta ecuación, no?
Por cierto, una técnica para saber si hablas con un 60 minutes: Preguntale ¿Cual fue el impacto que tus innovadoras técnicas de cancamusa marketing/management/strategy en tus ventas o las de tus clientes (si se trata de un 60 minutes consultant) el año pasado? La respuesta suele ser bastante ilustrativa.
La historia de la civilización occidental está sin duda, marcada por la Iglesia Católica. La Iglesia, además de resultar un elemento de transmisión cultural, fue también un instrumento de represión y control basada en esta propia cultura. Hoy en día, las formaciones clásicas no son muy habituales, y bastante menos populares, sobre todo entre la gente joven y de mediana edad.
Por eso, y aunque la redundancia me persigue (ya escribí sobre esto en el año 2005), traigo algo que nada tiene que ver con la temática habitual de este blog. El Miserere Mei, Deus de Gregorio Allegri, perteneciente al Salmo 50 (en numeración griega) de Gregorio Allegri. Una de las piezas más maravillosas de la historia de la música. Recomiendo encarecidamente escuchar en el reproductor mientra se lee la historia.
Gregorio Allegri: Miserere mei, Deus – St. Johns College Choir, Cambridge
El miserere que escuchamos pertenece al Salmo 51 (50 con numeración griega) y se compuso durante la vigencia del Papa Urbano VII, probablemente alrededor de 1630, para su uso en la capilla sixtina durante los oficios de maitines en el Miercoles y el Viernes de la Semana Santa. Era la pieza final de doce misereres que se cantaron durante el oficio desde 1514 y la más popular.
En algún momento, se prohibió totalmente su transcripción a partituras y su reproducción solamente era permitida en estos oficios, añadiendo un halo de misterio a la pieza. Escribirla o reproducirla sin permiso era un acto castigable por parte del Vaticano bajo pena de excomunión, y ya sabemos como se trataba la excomunión en el siglo XVII).
Con 14 años, Mozart visitó la capilla sixtina durante la celebración pontificia, y dado que se trata de un salmo muy largo con nueve estrofas repetidas, fue transcribiendolo sobre la marcha, durante la celebración del Miércoles Santo, volviendo el Viernes Santo para tomar correcciones menores. Posteriormente conoció al historiador Charles Burney, que llevó la pieza a Londres y la publicó en 1771.
Una vez publicado, se eliminó la prohibición que se había levantado sobre el Miserere y se hicieron más transcripciones. El Papa hizo llamar a Mozart para conocer al genio que había sido capaz de transcribir la obra.
Posiblemente, el Papa asumió que Mozart no era un pirata, sino un genio transmisor de cultura. Una cultura prohibida durante doscientos años por el Vaticano sin razón ni explicación, bajo pena de excomunión. Una obra reservada al puro placer de los Papas y, en algunas ocasiones, de la plebe. Hoy en día, es una de las piezas vocales a capella más famosas en todo el mundo
Upgrade your life es un libro escrito por Gina Trapani, editora del blog sobre productividad Lifehacker, propiedad de Gawker Media. Es una recopilación de los mejores artículos de Lifehacker sobre productividad personal.
Cuando leí Upgrade your life, descubrí que uno de los capítulos estaba dedicado a este aspecto: “Desarrolla tu memoria fotográfica“. La primera vez no reparé mucho en él. Lo que gina proponía es usar flickr+cámara digital como sitio para almacenar las cosas que nos interesan, que llaman nuestra atención, o que simplemente merecen ser recordadas. Hoy en día todos tenemos cámaras digitales que nos permiten tomar una instantánea de un momento y almacenarla.
Seguía teniendo el problema que me persigue continuamente. Se me olvidan las cosas. He visto un cartel de una obra de teatro y luego no consigo acordarme. Tomé unas notas en una reunión que ahora no se donde están. Me comprometí a hacer algo relacionado con algo/alguien que no recuerdo que no he hecho.
Poco después, asociado al uso cada vez mayor de Evernote, y mi dedicación a la productividad personal, , empecé a darle este nuevo uso a mi cámara. Aprovechando el reconocimiento OCR de Evernote, me puedo permitir tomar fotos de cualquier cosa y almacenarlas en un sistema en el que confío.
Así, tomo fotos de:
- Carteles que me interesan
- Horarios de sitios
- Agendas de eventos
- Libros que me interesan
- Cualquier cacharro que me llame la atención
- Todos mis tickets, para saber en que gasto
- Repostajes de combustible, una foto al repostaje y otra a los kilómetros del coche
- Notas en reuniones
- Anotaciones en pizarras, libretas o servilletas de papel
- Tarjetas de visita
- Pasajes de libros qeu estoy leyendo y que quiero conservar
- Cualquier tipo de acción que va a requerir de mi atención
Un caso especialmente gráfico es el de las tarjetas de visita. Con un movimiento no especialmente grande por trabajo/ocio, suelo repartir en torno a 1000 tarjetas de visita anualmente, y suelo recoger algunas más. El problema es que nunca encontraba tiempo para clasificar esas tarjetas, pasarlas a un sistema donde pudiera jugar con ellas y que me fueran útiles. Estaban ahí, estorbando en mi mesa y robando mi energía, hasta que un día decidí sacarles una foto y tirarlas.
Creo que ha sido la mejor decisión que he tomado. Las subí a Evernote, y ahora, cuando necesito los datos de una persona de la que se que tenía una tarjeta de visita, simplemente voy a Evernote y la busco. Me ha funcionado el 95% de las veces. Ahora, en cuanto alguien me da una tarjeta, la fotografío y se la devuelvo, o la fotografío y la tiro.
Otro caso de interés es el de las notas de reuniones, pizarras y demás. Yo tomo notas de todo, pero como ya se ha molestado en enseñarnos GTD, la información sin clasificación nos roba energía y además no sirve para nada. Hoy, tomo una foto de las notas y las tiro. Eso me sirve para dos cosas: Tener un lugar seguro en el que almacenar mi información, y cuando me refiero a seguro, me refiero a un lugar en el que confío, y eliminar todo ese volumen de papeles que lo único que hacen es robarme energía, y que adicionalmente, cada vez que necesitaba no me servían.
El truco para esto es el mismo que para cualquier metodología de gestión: La constancia. Este sistema requiere que todos los días revise que hay almacenado en mi cámara y lo procese, ya que no tiene sentido descubrir dentro de tres meses unas fotografías de una reunión de un proyecto que se acabó hace dos. Y es que da igual la herramienta que uses, lo importante es la constancia que te apliques.


