Estoy emprendiendo un nuevo proyecto empresarial, con dos socios en los que he depositado mi confianza y me llevan de la mano, con una buena perspectiva a corto y medio plazo.
Este mundo está montado en base a la confianza. Si no confías en las personas, en las empresas o colectivos o en el sistema, nada tiene sentido. Ser desconfiado es una práctica que a largo plazo te lleva a estar sólo. Y os aseguro que estar sólo es algo que ningún emprendedor debería hacer. Por varias razones, algunas evidentes y otras menos evidentes que no vienen al caso porque cada cual tiene las suyas propias.
Estos días he aprovechado para ver a algunos amigos. Es sorprendente escuchar la percepción que las personas tienen de ti, y de la cual no eres consciente hasta que surge la ocasión. Gente que está dispuesta a confiar en tí aunque proyectos anteriores no hayan salido bien, o aunque si lo hayan hecho. Sois muchos de vosotros los que me habeis animado a emprender una nueva etapa, con vuestros comentarios y apoyos. Nada mejor que confiar en el crowdsourcing cuando no se tiene muy claro hacia que dirección avanzar.
Sólo queda decir, citando a Beatrix Kiddo: “The hard work is done”.
Como mola escribir sobre negocios. Posicionarte siempre en un lugar perfecto, donde la elección es siempre clara: o blanco o negro. Yo, desde mi posición aseptica hubiera elegidoooooo: ¡Blanco!.
Bienvenido al mundo real, donde rara vez las cosas son de color blanco o negro, sino que son de un gris tierra vs un gris tormenta, donde las elecciones nunca están claras, y donde además, cada elección que tomas te conducirá, irremediablemente por un camino u otro, indefinido, aparejado a una incertidumbre, en muchos casos, dolorosa.
Como mola escribir sobre lo que nos pasa, sobre los errores que cometen los demás, sobre las decisiones que hemos decidido tomar en base a una ética moral, o empresarial, que nos conduce irremediablemente a ser mejores personas. Por eso me gusta leer a Enrique Dans (con todo mi respeto y cariño hacia Enrique, al que considero una persona, que pese a cualquier crítica, ha hecho mucho porque yo pueda escribir esto hoy en día, sólo lo cito como un ejemplo), porque propone un postulado donde la decisión es clara, no tiene objeción, todo el mundo debería hacerla y el que no lo haga es su propio responsable. No hay decisiones moralmente reprochables o con información incierta. Manejamos todas las variables, ¿Como no, con nuestros amplios conocimientos, vamos a construir una ecuación perfecta?
Bienvenido al mundo real, lo que has aprendido no sirve de nada en este mundo, por favor, ve olvidándolo.
Imagina que: Perteneces a la gerencia de un gran grupo financiero, has llegado allí por tu valía, esfuerzo y perseverancia. Has tenido que trapar con trepas, maleducados y personas que no creían en tí, personas que te han maltratado y han intentado hundirte. Pero has sobrevivido. Estás en lo más alto. Ahora perteneces a ese selecto grupo de personas que participan en las decisiones de alta dirección.
Esta mañana has leido el nuevo informe sobre la estrategia del grupo en los próximos seis meses. Su estrategia es totalmente novedosa, apostaran por la banca en Internet, eliminando las barreras hasta ahora existentes entre los empleados de banca tradicional y los empleados de internet. Los primeros harán el trabajo de los segundos, porque es su trabajo. Y el puesto de los segundos quedará eliminado. Por supuesto muchos de los primeros quedarán incluidos en el ERE encubierto que va a hacer tu empresa, apoyado por los sindicatos, porque no serán capaces de adaptarse a las nuevas condiciones. ¿Impactante? No, impactante no, real como la vida misma.
Añadamosle un poco de picante al asunto. Tu mejor amiga, esa con la que estudiaste, ha elaborado una gran carrera en la división de Internet, pero no ha sabido vender su imagen lo suficiente y se ha quedado un poco “pillada” en la jerarquía. Además, el marido de tu hermana, que tiene 49 años, lleva 20 trabajando en la oficina. A él no le gustan los ordenadores. Para más INRI, hace poco conociste a una pareja monísima que acababa de incorporarse, de la que te has hecho muy amigo, jugais al pádel y salís de vez en cuando a cenrar. Sabes que su puesto, en pocos meses, no existirá.
Son las únicas personas que te importan, las únicas que tienes en la vida.
¿Que vale más, tu lealtad, o tu moral?
Opción A: Aceptar algunas de las ofertas profesionales que me han propuesto estos días para trabajar en empresas privadas, en calidad de Jefe de Proyectos o similar fuera de Andalucía.
Opción B: Seguir buscando trabajo en Andalucía, asumiendo que el sueldo puede ser peor, pero sigo estando en mi comunidad autónoma, cerca de las personas que quiero.
Opción C: Trabajar en lo que estaba trabajando hasta ahora, consultoría, sólo o con socios, aprovechando mis conocimientos, sólo o conjuntamente, como emprendedor, con la incertidumbre de perder la seguridad pero a cambio ganando en la felicidad de que estoy haciendo lo que realmente quiero hacer.
Opción D: Montar un proyecto junto con algunas personas; algo totalmente disruptivo, con el inconveniente de que no puedo cubrir el corto plazo, lo que requeriría ayuda económica, pero haciendo lo que realmente me gusta.
¿Que harías? ¿Que experiencias tienes al respecto? ¿Crees que hay más opciones que no he contemplado?
Ángela, José Antonio, Diego, Eduardo, Luis, Roberto, Alfonso, Oswaldo, Juan, Rafa, Fran, Jordi, Luis, Lola, Francis, Ramón, Antonio, Francis, Mario, Pablo, Jose, Marta, José, Jordi, Paco, María, Carmen, Jerónimo, Lucía, Pepe, Raquel, José Luis, Javier, Vicky, Alberto, Julio, Yolanda, Tomás, Luis, José Ángel, Arturo, Cesar, Manolo…
Que te despidan sin duda es un trago amargo.
Que te encuentres en una ciudad que no es la tuya no es agradable.
Que más de cincuenta personas te den ánimos, 7 ofertas profesionales, y que además se preocupen por tí, no tiene precio.
A todos, Gracias.
Hoy, Ángel Medinilla me ha comunicado por sorpresa que Proyectalis iba a prescindir de mis servicios como Jefe de Proyectos. Durante estos meses he aprendido mucho y ha supuesto una gran experiencia profesional, he conocido a grandes personas, tanto del lado de la empresa como del lado del cliente y he afianzado mucho mis conocimientos en consultoría, sobre todo creo que he crecido como persona, y eso es lo importante.
A todas las personas con las que he colaborado estos meses: Gracias.

