Independientemente de tu respuesta, que queda para ti, podemos hacer una división a grosso modo de cualquier organización por su estado de ánimo en tres tipos: Estados de ánimo positivos, estados de ánimo neutros y estados de ánimo negativos. Independientemente de las emociones concretas de una persona de la organización en un momento dado -una foto fija- hay ciertos estados de ánimo presentes en la organización que se perpetúan a lo largo del tiempo. Así, por mi experiencia, si el estado de ánimo presente en un grupo Scout es el pesimismo, se traduce en ciertas actitudes y comportamientos que permanecerán inalterables a lo largo del tiempo. Este efecto de perpetuación produce un sesgo -una percepción distorsionada de la realidad- que termina por convertirse en realidad. La pregunta es ¿Se convierte en realidad porque tiene que ser así o el efecto de los estados de ánimo ha influido en que se convierta en realidad?
Vayamos al ejemplo de la crisis. Durante los años de bonanza (2002-2007) conocí a varias personas que, a pesar de no tener muchos ingresos y tener que hacer grandes esfuerzos para salir adelante, siempre veían la situación general de forma optimista, e incluso hicieron inversiones por las que a largo plazo no iban a poder responder si la situación general cambiaba un poco. Sin embargo, estas personas contribuían a la burbuja inmobiliaria (“Hay que comprar”, “Alquilar es tirar el dinero”) y financiera. Ahora estas mismas personas achacan a la crisis todos sus males y maldiciones, y difícilmente asumirán su propia responsabilidad -en caso de que la tenga, tema que no entraré a juzgar-. Por tanto, el optimismo también puede conducir a desdeñar peligros. [1]
Uno de los componentes emocionales de las dos épocas (Bonanza y crisis) es la ansiedad, que también se encuentra presente en muchas empresas. Es cierto que una pequeña dosis de ansiedad incita al movimiento, sin embargo, a largo plazo, esta ansiedad se traduce en una disminución del desempeño, y se cae en la apatía por no poder nunca lograr lo que se pretende. Es el caso de algunas empresas donde hay proyectos que llevan “en crisis” años.
Por ello, las personas que participan de estas empresas, están avocadas a medio plazo a abandonar o a cambiar en la escala jerárquica de la organización. Es el caso de una persona que tiene un puesto de trabajo fijo, estable, que le proporciona satisfacción y lo abandona por un puesto laboral del menor capacidad en términos económicos y de reto para poder así ser feliz. Las personas necesitamos emociones positivas.
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Llevo unos tres años trabajando con Scrum y durante ese tiempo he implementado la metodología en 12 empresas. Creo que es un buen número para empezar a tener un poco de idea de qué va esto. La cuestión es que, de un tiempo a esta parte, me encuentro con empresas que ya han implementado Scrum y que tienen multitud de problemas para llevarlo a cabo. Foto: Alan DD.
Cuando viajo a la empresa para conocer cuales son su métodos, descubro que aquello a lo que llaman Scrum tiene una cierta similitud con el framework pero se aleja mucho de ser real. Eso hace que Scrum tenga mala reputación. Y eso hará que dentro de tres años, Kanban tenga mala reputación.
En este último año, ya son tres las empresas que suponían Scrum implantado y con las que llevo meses haciendo Agile Coaching para cambiar la realidad de los desarrollos.
Algunas de las razones que convierten una implementación de Scrum en una mala implementación son:
Malos equipos. No es la más habitual, pero a veces ocurre. Yo nunca me he encontrado con esta. Todos los equipos con los que he trabajado estaban formados por buenos profesionales que necesitaban una pequeña guía y encontrar su camino por sí mismos.
Mala empresa. Cuando implementas Scrum, no sólo tienes que cambiar la cultura de los programadores, sino también la cultura de los que se relacionan con ellos. Si no lo haces, en pocos meses tendrás unos programadores aún más presionados que no creerán en nada de lo que les cuentas.
Poco conocimiento. Se ha convertido en un habitual el implantar Scrum haciendo un curso de tres, dos o incluso un día. Realizar una certificación CSM y pretender extenderlo todo a todas las áreas de la empresa es posible, pero difícil. Hay que tener ganas y estómago. Hace falta un apoyo, externo o no, y un trabajo de acompañamiento hasta que el método empieza a estar maduro. Por desgracia, hay algunos consultores que pretenden implantar Scrum como quien implanta monitores, mediante un curso de tres dias y a volar. Scrum requiere de al menos 8 sprints para comenzar a interiorizar.
Deuda técnica. Esta es la más habitual. Pretender trabajar de otra manera arrastrando todo lo que hemos hecho mal antes es la mejor manera de convertir una buena implementación de Scrum en un desastre. Se puede solucionar, pero hay que saber y hacer.
No tener ganas de cambio. En casi todas las implementaciones que he hecho de Scrum, es necesario un proceso previo de gestión del cambio y un proceso posterior de acompañamiento (coaching) del equipo. Hay equipos que están bien cómo están y no quieren cambiar (los menos). Hay equipos que están mal cómo están y tienen miedo de ir a peor (los más).
Implementar Scrum es cómo hacer un buen cocido. Necesitamos poner los garbanzos en remojo un tiempo antes, luego cocinar lentamente y posteriormente emplatar adecuadamente. Obviamente puedes comprar un cocido preparado, pero hacer scrum fast-food es la práctica menos recomendable de todas.
]]>Toda la adolescencia en un minuto. Un trabajo excelente con el que me siento plenamente identificado. Una reflexión: ¿Crees que lo que sentimos hoy en día (la hipoteca, el coche, las política) será objeto de una sonrisa dentro de unos años igual que hoy lo es este video?
]]>Daré dos charlas ese día, a las 9.30 en las instalaciones de la ESNA en el día de Internet en Granada, organizado por la Asociación de Webmasters de Granada. Después estaré en el día de Internet en Málaga a partir de las 12.30, en el Parque técnológico de Andalucía., en las instalaciones de Forman.
En ellas hablaré de cómo internet ha revolucionado todos los aspectos de la sociedad, enfocada desde el éxito que estamos viviendo en tubus y el trabajo que estamos haciendo para acercar las nuevas tecnologías al transporte público.
Por la tarde asistiré al evento Hoy es Marketing, organizado por ESIC, invitado por la Escuela de gerencia en el palacio de Congresos de Sevilla.
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Estás sentado en mitad de un espléndido y exuberante jardín. Este jardín está lleno de las flores mas espectaculares que has visto nunca. El entorno es extraordinariamente tranquilo y callado. Saborea los sensuales placeres de este jardín y piensa que tienes todo el tiempo del mundo para disfrutar de este oasis. Al mirar alrededor ves que en mitad del jardin mágico hay un imponente faro rojo de seis pisos de alto. De repente, el silencio del jardin se ve interrumpido por un chirrido fuerte cuando la puerta del faro se abre. Aparece entonces un luchador de sumo japonés -mide casi tres metros y pesa cuatrocientos kilos-. que avanza indiferente hacia el centro del jardín.
Cuando el luchador de sumo empieza a moverse por el jardín, encuentra un reluciente cronógrafo de oro que alguien olvidó muchos años atrás. Rebala y al momento cae con un golpe sordo. El luchador de sumo queda inconsciente en el suelo, inmóvil. Cuando ya parece que ha exhalado su último aliento el luchador despierta, quien sabe si movido por la fragancia de una rosas amarillas que florecen cerca de allí. Con nuevas energías el luchador se pone rápidamente en pie y mira intuitivamente hacia su izquierda. Lo que ve le sorprende mucho. A través de las matas que hay al borde mismo del jardín observa un largo y serpentenante camino cubierto por millones de diamantes. Algo parece impulsar al luchador a tomar esa senda, y, dicho sea en su honor, así lo hace. Ese camino le lleva por la senda de la alegría perdurable y la felicidad eterna.
El jardín representa nuestra mente, repleta de ideas y cosas positivas, pero igualmente de prejuicios y malos pensamientos. El cómo dominemos los pensamientos determinará el como sea nuestra vida. Para ello recomienda tres técnicas: el observar en silencio durante un espacio de tiempo (Método de la rosa), Sustituir pensamientos negativos por pensamientos positivos y Visualizar aquello que queremos ser.
El faro es el equivalente a nuestro propósito en la vida, que debe de alumbrar en todo aquello que se emprende, y para ello hay que tener nuestros objetivos vitales por escrito, para saber siempre si vamos en la dirección correcta. La técnica propuesta es un método de cinco pasos: Visualizar la imagen de lo que quieres ser, establecer una presión positiva, establecer un plazo para conseguir la meta, practicar durante 21 días y disfrutar del proceso
El luchador de sumo representa el Kaizen. kaizen es una palabra japonesa que se refiere a la mejora continua, a los procesos que hemos de seguir para convertirnos en personas excelentes: Dharma lo resume en diez rituales o hábitos: El ritual de la soledad (Meditación), El ritual de la Fisicalidad (Ejercicio y respiración), ritual de la nutrición (Hábitos sanos de alimentación), ritual del saber abundante (Leer diariamente), ritual de la reflexión personal (Realizar una reflexión sobre lo acontecido en el día), ritual del despertar anticipado (Madrugar todas las mañanas), ritual de la música (Disfrutar de la música diariamente), ritual de la palabra hablada (Repetir un mantra), ritual del caracter congruente (Analizar nuestras acciones) y ritual de la simplicidad (Llevar una vida sencilla).
El alambre rosa que lleva atado el luchador de sumo representa la disciplina. La metáfora es la necesidad de aprender a superar nuestros límites representada por un alambre grueso, que no es sino la unión de muchos alambres más pequeños. Si cultivas diariamente la autodisciplina, al final conseguiras cosas increibles.
El cronógrafo de oro es el tiempo. Hay que aprender a respetar el propio tiempo, aplicando reglas como saber decir que NO o el diagrama de pareto. Una cita interesante es: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace cuarenta años. El segundo mejor momento es hoy”
Las rosas amarillas son el servicio a los demás. Dar a los demás debe ser una filosofía de vida. Hay que cultivar grandes relaciones porque son las que nos mantendran a flote una vez que lo necesitemos.
Por último, el camino de diamantes indica vivir en el aquí y el ahora. La felicidad es un viaje, no el destino.
Un libro realmente interesante que recopila muchas de las cosas que he aprendido durante los últimos meses. Probablemente el resumen puede parecer a simple vista bastante obvio, pero hay una gran diferencia entre conocimiento y sabiduría, y radica en la capacidad de poner en práctica estas diez virtudes, en la acción de llevarlas a cabo. Un proceso que puede cambiar el enfoque de la vida de más de una persona
]]>Imagina un gran campo de maíz, con plantas con la altura de dos hombres. Tienes que cruzarlo, la única herramienta que tienes es un machete, así que tendrás que ir desbrozando el campo conforme avanzas. Comienzas, y algunas hojas de las plantas de maíz te arañan, tienes que ir retirando y desandando camino conforme vas avanzando. Te encuentras con que la tierra no es muy buena y te hundes conforme vas avanzando. El sol quema tu piel y cuando llueve te mojas, el viento te azota y corta tu cara.
Un día, al cabo de un tiempo, llegas al final del campo de maíz. Has conseguido cruzarlo, después de pasar innumerables esfuerzos que te han puesto a prueba a lo largo del camino. Entonces miras atrás y ves el camino que has conseguido abrir a lo largo del campo, y sientes esa sensación de euforia característica de un reto superado.
Si ahora tuvieras que cruzarlo de nuevo. ¿Sería más fácil?
Entonces lo cruzas de nuevo hacia el otro lado, aprovechando para quitar y mejorar tramos que en un primer momento te costaron mucho, el camino se vuelve mucho más fácil, y la tierra, al estar pisada por primera vez, se hace más transitable, permitiendote incluso llevar un pequeño carro para ir eliminando las plantas más grandes sin necesidad de desandar camino, y llegas al lugar de donde saliste la primera vez.
¿Como sería cruzar el campo ahora? ¿Y si lo hicieras innumerables veces durante años?
Han pasado varios años cruzando el campo de un lugar a otro. El camino que te costó meses construir ahora puedes transitarlo en menos de medio día. Incluso has ideado un carro que te permite cruzarlo sin esfuerzo. Aquel primer día en que todo resultó difícil ahora se torna lejano, incluso apagado.
Pero ha ocurrido algo.
El camino de tierra ha ido cediendo de tantos cientos de miles de viajes de un lado a otro y se ha ido hundiendo por efecto de la propia erosión, con lo que ahora el camino va casi dos metros por debajo del nivel de las plantas de maiz. Incluso es difícil vislumbrar la luz del sol. Es rápido y permite cruzar, pero ahora no nos permite salir de él. Estamos atrapados.
Crear un hábito es como cruzar el campo por primera vez. Requiere de esfuerzo y perseverancia, de soportar calor, agua y viento. De mantenerse firme en todo momento.
Destruir un hábito requiere de caer una y otra vez por los muros que tu mismo has creado, pero cuando eres capaz de saltar lo suficiente como para salir de la trinchera, sólo te quedará construir un nuevo camino.
No puedes salir del camino sin la intención de abrir un nuevo camino. Un hábito requiere de un intercambio con otro hábito.
Has tardado meses en cruzar el campo, cambiar un hábito sólo requiere 21 días
]]>En primer lugar, compartir una de las creencias que hacen que escriba menos de lo que lo hacía antes en el blog: Pienso mucho lo que voy a escribir, porque reflexiono mucho acerca de lo que podrá pensar tal o cual persona, con lo que al final termino por no escribir nada. Hay un millón de cosas interesantes que podía haber compartido en este blog, que al fin y al cabo es un espacio para mis pensamientos, que no he compartido por el que pensarán. Es una creencia relativamente nueva, ya que cuando empecé con esto, nunca me planteé mucho si lo que podía contar interesaría mucho o no. Algo a cambiar en 2011.
En segundo lugar, haciendo una pequeña reflexión sobre aquellos momentos importantes a lo largo del año, destacaría los siguientes:
Perdí a Valeria. En realidad la perdimos todos. Los que me conocéis a mi o conocisteis a ella o ambos, sabéis de que va la historia. Al resto no le interesa mucho, la cuestión es que perder a una persona a la que amas de una forma dramática, sin duda es un hecho que te marca para el resto de tu vida. No considero este hecho -ni probablemente ningún otro- como positivo o negativo, sólo que ha sido algo que tenía que ocurrir (aunque deseara que no hubiera ocurrido) y la única opción que queda es sacar todas las cosas buenas que puede enseñarte la situación.
Cambié. Y mucho. En el artículo Quien era, quien soy hay mucha más información al respecto. Lo único que puedo comentar es que creo que cada vez soy una persona más espiritual, que valora mucho los momentos cotidianos y menos las expectativas futuras o lo que ha ocurrido en el pasado.
Vivo con menos. Este era uno de los propósitos para 2010. No sólo vivo con menos, sino que además ahora disfruto de una vida ordenada y sencilla. Esto no quiere decir que me haya convertido en un ermitaño en lo alto de un monte, simplemente valoro más lo que tengo y no pienso en aquello que no tengo.
Tubus. A principios de Octubre me incorporé a este proyecto, que es la referencia en horarios de redes de transporte en Internet. Existen proyectos similares, todos independientes entre sí y que no aglutinan a tantas ciudades a lo largo del pais. Creo que el 2011 va a ser un gran año para tubus.
Estuve en el EBE. Probablemente esta no sería importante de no ser por la situación. Tras saber que tubus iba a participar en DE-MUESTRA, me dí cuenta que, por causas económicas no iba a poder quedarme todos los días del evento. Una vez que lo acepté y lo comenté, descubrí que cuatro grandes amigos no iban a permitir pasar un EBE sin mi, y me facilitaron todos los medios para poder quedarme, además de no darme otra opción. Jose, Dani, Luis y Rafa: Os quiero.
Descubrí mis valores, encontré mi propósito. Dicen que nuestro propósito es aquello por lo que nos levantamos cada día, es la gasolina del motor de nuestras vidas. Es algo similar al Mantra de la cultura india. Al fin y al cabo es aquello por lo que vivimos y que nos define. Si nuestro propósito se alinea con nuestro valores y creencias, tenemos todo el potencial para dejar huella a lo largo de nuestra vida.
Escultismo.Hice mi promesa scout. Descubrí el escultismo a través de mi ex-pareja hace ya cinco años. Hace tres lo dejé principalmente porque me encontraba con personas que lamentablemente no aplicaban aquello que predicaban. Gracias a Raven, uno de mis mejores amigos, recuperé mi servicio como Scout. Y, cosas curiosas del mundo, resulta que aquello que tanto me gustaba era parte de mi propósito de vida.
He vuelto a la Universidad. Tras la experiencia del máster en coaching del año pasado, he decidido volver a la Universidad, concretamente al grado de Psicología en la UNED. Estudiar en la UNED es una experiencia, debido a que cambia los modelos con los que aprendimos a estudiar. Sin embargo, me siento cómodo, llevo mis asignaturas adelante y estoy convencido de hacer el grado completo, aunque el día que termine tenga 30 o 31 años.
Marta. Alguien con quien comparto valores, experiencias, propósito e inquietudes. Creo harto difícil que tantas cosas se pudieran conjuntar. No sólo porque es inteligente y atractiva, porque es capaz de relacionarse e interesarse con los demás, capaz de conectar con las personas, no sólo es por eso. La amo porque la admiro. Porque hemos dividido nuestro mundo con el otro, porque miramos las mismas montañas de manera diferente, porque nos acompañamos en nuestro camino.
Y así, comenzando la reflexión del año con un hecho dramático para terminar con un hecho feliz, doy por cerrada la misma. ¿Y para 2011?
Completar los niveles 3 y 4 de inteligencia emocional. Cómo parte de mi formación integral como persona, de mi desarrollo personal. Mi sueño es hacer los diez niveles existentes algún día, mientras tanto me enfoco en los que puedo hacer a corto plazo.
Equilibrar aún más el binomio Mente-Cuerpo. También en el binomio racionalidad-emocionalidad. Ya no quiero ser más delgado para verme mejor. Sé que mi aspecto exterior irá cambiando para reflejar mi cambio interior.
Aportar al mundo. De dos maneras: Una a través de mi servicio como Scout, que se define en mi actitud hacia la vida y una segunda que probablemente llegue en forma de libro.
Leer todos los libros de mi biblioteca. Tengo muchos libros sin leer. ¿Para qué comprar más si tengo mucha sabiduría de la que disfrutar todavía?
Ser todavía más auténtico. Más yo, menos injerencias.
Lograr el éxito en tres proyectos en los que estoy inmerso. Uno es Tubus, el otro es sobre emprendizaje y el tercero es un proyecto educativo.
Poder disfrutar aún más de los pasos que doy en el camino de la vida, viviendolos cada día en el aquí y el ahora, sin estar tan pendiente del objetivo final.
Nos vemos por el camino.
]]>Este artículo estaba en mi agenda desde hace varios meses. Sabía que a partir de Agosto quería hacer un resumen de todas las cosas que han cambiado en mi vida en el último año, sin embargo las veces que he querido sentarme a completarlo, no me han salido las palabras. Hoy si.
Para empezar, nada mejor que un pequeño resumen de quien era a principios de Agosto de 2009. Director de operaciones en una empresa de tecnología, con 27 años había cosechados bastantes éxitos empresariales, tenía un MBA, una ingeniería más cerca del fin que del principio y varias certificaciones que me hacían una persona valiosa. También había creado algunos proyectos empresariales. Tenía un buen sueldo, tenía una pareja con la que había pasado los últimos cuatro años y medio, acababa de mudarme a un nuevo piso de lujo, tenía cuatro o cinco amigos importantes y algunos conocidos. Creía que era feliz.
Aún así, había algunos peros. Peros que yo consideraba pequeños y sin embargo eran pequeñas piedras en los zapatos que me molestaban al andar. Y como una piedra en el zapato, al cabo del tiempo te acostumbras a ella. Hasta que te hace una herida que te impide volver a andar.
El primer pero es que era una persona socialmente incapaz. No me interesaban las relaciones sociales basadas en dinámicas banales. Tenía algunos amigos, que sigo teniendo, pero mi círculo social era bastante escaso. Principalmente me movía en el círculo social de Elena, y lo hacía por ella, porque había personas a las que realmente detestaba. Antes de estar con Elena había tenido algunas parejas y mis relaciones con las mujeres me costaban un mundo. El sexo opuesto me hacía sentirme patoso y ridículo.
El segundo, era emocionalmente incompetente. Actuaba por impulsos emocionales y muchas veces me sentía mal sin saber por qué. Nunca le había prestado mucha atención a la inteligencia emocional y mucho menos a lo que sentían los demás. Realmente pensaba que en un futuro todo me iría bien si conseguía ciertas cosas. Lo que ocurría ahora simplemente era algo al servicio de un futuro mejor. Me equivocaba.
El tercero, físicamente no me sentía bien conmigo mismo. En cierto momento opté por la premisa de pasar del tema, y eso redundó en llegar a pesar 150 kilos, fumar más de un paquete de cigarrillos al día y no poder dormir bien. Tenía molestias y mi aspecto físico no era el que deseaba.
El cuarto, era una persona caótica. No sólo caótica a nivel mental y emocional, sino también en todo lo relacionado con el orden y el control. Era incapaz de controlar mis finanzas personales. Mis pertenencias aumentaban conforme aumentaban mis ingresos y todo estaba desordenado, perdido. Tenía miles de cajas llenas de cosas, de cables. Tenía ropa y tecnología que no usaba nunca. La limpieza se me hacía un mundo. Opté por contratar una asistenta para intentar mantener todo aquello medianamente decente. Cualquiera que me conozca lo suficiente para haber convivido un tiempo conmigo podrá asegurar que todo lo que pueda decir en este sentido es poco. Compraba libros de organización, intentaba ponerme metas y cumplirlas; nada me resultó.
Por último, aunque generalmente sentía que las cosas iban bien, a menudo me sentía mal porque mi vida no avanzaba en el sentido correcto. Creía que con cada paso profesional que daba iba a ser más feliz, pero me encontraba que luego había otro paso y nunca llegaba. Aunque siempre he sido una persona brillante, me desanimaba muy fácil con los proyectos y siempre empezaba cosas que no era capaz de terminar. La falta de motivación hacía que me hundiera.
El detonante fue la ruptura con mi pareja en Agosto de 2009. Un Domingo, después de una discusión absurda en el festival de rock de Motril, hablamos por teléfono y ella me dejó. Creo que sus motivos fueron que yo era una persona incapaz de cambiar las piedras expuestas más arriba, y no dudo de que para ella fue doloroso el dejarme y no dejaba de estar enamorada de mí. Curiosamente, la mañana que hablamos por teléfono, yo me levanté con el mismo sentimiento de que tenía que terminar con nuestra relación. Sinceramente: Ha sido lo mejor que me ha pasado.
Poco después, empecé a darme cuenta de que los últimos cinco años los había pasado totalmente centrados en el plano profesional, pensando que en el momento que lo tuviera completamente resuelto, podría empezar a disfrutar de la vida. Nada que no fuera profesional importaba, todo era secundario. Así que antes de dos meses, decidí que quería dejar Hispateca y forcé mi salida. Espero que nadie se sorprenda. Hispateca andaba mal financieramente, y si hubiera optado por una salida voluntaria, había posibilidades de que no cobrara las cantidades que la empresa me adeudaba, puesto que era autónomo dependiente.
Previamente, de casualidad me enteré de que la Cámara de Comercio de Granada iba a poner en marcha un Máster en coaching ejecutivo, así que aprovechando las relaciones de Hispateca con la Cámara, decidí informarme un poco más. Realmente el coaching me interesaba desde hace tiempo puesto que era un método enfocado a mejorar el desarrollo de las personas, aprovechando mucho mejor su potencial. En primera instancia, mi intención era añadirlo a mi currículum cómo una habilidad más a la hora de gestionar equipos. No creía que necesitara nada parecido al coaching. Nunca podría haber imaginado lo realmente equivocado que estaba.
Dejé Hispateca a principios de Noviembre de 2009, justo al comenzar el Máster en Coaching, que curiosamente estuve a punto de no cursar por la pésima gestión de la información al respecto del máster por parte de la cámara, y que habiendo decidido irme de Hispateca, eran 7000€ que podían venirme muy bien hasta moverme a una nueva posición. Finalmente decidí hacerlo porque la responsable de selección de la Cámara, Guadalupe, me dio una buena sensación acerca del esfuerzo que estaba poniendo en sacar adelante el programa. Ahora somos buenos amigos.
A partir de aquí, podría comenzar una extensa autobiografía acerca del cambio y del proceso, sin embargo creo que nunca podría llegar a transmitir del todo lo que ha ocurrido que me ha llevado a cambiar. Principalmente han sido tres cosas.
El primero ha sido el increíble desarrollo de mi inteligencia emocional. Motivado por el coaching, he adquirido capacidades de gestión emocional, principalmente ser consciente de mis limitaciones y las emociones que las causaban. Creía que esto era algo positivo, pero como la gasolina con el uso equivocado, se provocan muchos más problemas que beneficios con emociones incontroladas.
El segundo ha sido darme cuenta de cuales eran mis limitaciones. Nada más que el hecho de darte cuenta de cuales son las limitaciones y los drivers de mi vida, supone una experiencia brutal, conocida como inside donde de pronto nos quedamos asombrados al darnos cuenta de un hecho que, a pesar de ser evidente, había permanecido oculto a nuestros ojos durante mucho tiempo.
El tercero ha sido comenzar a disfrutar de mi vida aquí y ahora. Podría entrar en una amplia descripción de cómo se vive en el aquí y en el ahora, base de las grandes filosofías de meditación orientales y occidentales, incluyendo las religiones, sin embargo no llegaría a transmitir los que se siente cuando nos damos cuenta de que soy, únicamente, éste momento.
E increíblemente, éstos tres motivos han dado pié a un cambio radical en mi forma y estilo de vida. No significa que los anteriores fueran malos, significa que vivo más cómodamente con los nuevos. Podría explicar qué he cambiado, cómo lo he cambiado. E incluso a posteriori podría explicar Por qué lo he cambiado (La realidad es que antes no podía, no sabía que estaría mejor ahora). Lo que llevó todo esto es que me día cuenta de mi Para qué, de lo que quería hacer, y todo eso me dijo cómo debía vivir y qué debía de hacer. De una forma inconsciente fue surgiendo todo, progresivamente, sin traumas, sin forzar nada.
Yo Soy el que soy. Siempre lo he sido. Lo que quiero es contar lo que hay de diferente en cómo era antes y qué hacía, y lo que Soy y hago ahora, puesto que el Ser no se puede cambiar.
El cambio más notable, el físico. He perdido cerca de 45 kilos en un año. Me he convertido en una persona físicamente activa, suelo hacer deporte y mantengo un sistema de alimentación bastante equilibrado, del que hablaré en otro artículo. No ha sido un cambio rápido, más bien gradual y con bastantes altibajos. Incluso mis amigos han pasado a llamarme: “Medio Jero”, en honor a que el otro medio ha desaparecido. Lo curioso es que no sólo ha desaparecido medio Jero de forma física, sino también de forma no-física.
He pasado a ser una persona ordenada y metódica, estoy empezando a ser disciplinado. Los amigos con los que hablo y convivo habitualmente ahora y que conocen mi etapa anterior, me cuentan cómo les es difícil imaginar ese profundo cambio en mi manera de actuar en mi vida cotidiana. Entre Enero y Junio de este año vendí el 90% de mis artículos de tecnología. Ahora toda mi ropa cabe en 20 perchas y una cajonera pequeña; lo más curioso es que combino mucho mejor la ropa y visto mucho más variado que antes.
He reducido mis pertenencias personales a un nivel mínimo y confortable. En Diciembre me mudé a un nuevo piso en Granada, dejando un piso de 150 m2 con un trastero por un piso de 60 m2 sin trastero. La mudanza me ocupó 16 viajes en coche, contando con que no tenía electrodomésticos. Hoy en día, todas mis pertenencias caben entre el maletero y el asiento de atrás de mi coche (incluyendo la televisión). Una de las cosas que quiero probar este año es el reto de tener menos de 100 objetos personales. Sinceramente con menos cosas se vive mejor porque se vive mucho más despejado y no hay que andar dedicando mucha energía mental a las cosas.
Me he desapegado emocionalmente. De todo. Tanto de mis cosas y recuerdos como de mis relaciones personales y las parejas que he tenido durante este año. Hay algunas personas que me achacan que no soy capaz de sentir emociones por determinadas cosas, sin embargo no es que no las sienta, es que no me regodeo en ellas. La única relación estable de pareja que he tenido durante este año acabó cuando ella falleció, y obviamente he pasado por mi proceso de duelo y depresión; sigo adelante. No dejo que mis emociones empañen la forma en que quiero vivir la vida. Están ahí y las acepto; no me dominan.
En cuanto relaciones personales, he tenido un cierto número de relaciones sentimentales durante este año, y la mayoría han sido de forma paralela, y me he sentido muy bien. No es que me haya pasado a la poligamia, sigo creyendo en las relaciones monogámicas a largo plazo; me he vuelto mucho más selectivo con quien tenerlas. Actualmente comparto mi vida y estoy prometido con mi pareja.
En las relaciones de amistad, mi círculo de amigos se ha visto agradablemente multiplicado incluyendo a un gran número de personas con las que comparto intereses, aficiones y sobre todo filosofía de vida. Me he rodeado de personas que me aportan mucho, personas con las que sientes que creces al estar a su lado, consejeros y apoyos cuando es necesario y compañeros de risas y de diversión en el resto de las ocasiones.
He aprendido a vivir con menos. Con menos cosas, con menos necesidades, con menos dependencia. En general se puede resumir en que mi nivel de gasto y de necesidades se ha reducido a las cuarta parte. si antes necesitaba 2000€ para vivir correctamente (no cómodamente), hoy en día no necesito más de 500€. Hace unos días estuve viendo las facturas de telefonía e Internet de hace un par de años y mi gasto fue de 240€ (Móvil+Internet+Correo+Fijo). El mes pasado mi gasto en estos conceptos fue de 57€. Hace un año mi recibo de la luz del mes de Julio y Agosto fue de 200€. Éste año ha sido de 60€ (Sin calcular las diferencias por la subida tarifaria).
Disfruto de todo y de todos. Incluso en los malos momentos. He desarrollado una capacidad de comprensión y alcanzado un plano de percepción que me han permitido darme cuenta de una serie de cosas evidentes sobre el funcionamiento del mundo que antes para mí eran desconocidos. Quizá lo más importante es eliminar la creencia de que Todo me ocurre a mí. Queramos creerlo o no, las cosas ocurren porque tienen que ocurrir, y generalmente no tienen un sentido específico orientado específicamente hacia nosotros. Creo que sí que ocurren por alguna razón; he dejado de creer que esa razón soy yo y de pronto, misteriosamente, todo mi mundo ha cambiado alrededor.
Hay que mencionar que todos estos cambios han sido inconscientes y progresivos. No me propuse hace un año: Ser una persona más ordenado, o Pesar 45 kilos menos. Sabía que quería cambiar estás cosas, y me centraba en los qué y el los cómos en vez de en entender Para qué quería cambiar. Sinceramente, lo que me ha aportado el coaching, entre otras cosas, ha sido el darme cuenta de que muchas veces para cambiar una cosa simplemente tenemos que aprender a mirarla de otra manera y tocar en un sitio que, aunque aparentemente es distinto, nos permite un cambio permanente. Soy más consciente de mí mismo e inconscientemente he dirigido mi vida hacia donde quería.
La diferencia entre un caballo y un buey, es que me mientras el primero tira muy fuerte y de manera muy impetuosa, se cansa pronto y tiene que descansar, mientras que el segundo se mantiene tirando y tirando de manera ininterrumpida, hacia donde tiene que ir. Aristóteles decía que todas las personas tenemos dentro un buey y un caballo. El caballo es nuestra mente consciente, esa que nos dice: vamos a apuntarnos a un gimnasio, vamos a ser más ordenados. El buey es la mente inconsciente, la que nos va guiando hacia donde realmente quiere ir, en muchas ocasiones sin tener el rumbo definido. El problema aquí es que muchas veces el buey y el caballo tiran en direcciones opuestas. Y ésta es la razón de por qué muchas metas, muchos objetivos y muchos sueños que tenemos no llegan nunca a cumplirse, porque inconscientemente nuestro buey tira hacia donde quiere. Y eso se puede cambiar. Sin embargo, el mundo no puede cambiar de la noche a la mañana.
Y es que por si no lo he dicho y para que no quede ninguna duda, en realidad cuando hablo del cambio, no hablo de que el mundo haya cambiado. Cambiar el mundo es imposible. No trates de cambiar el mundo.
Intenta darte cuenta de la realidad.
¿Y cual es la realidad?
Que no hay mundo, que en realidad cuando el mundo cambia, el que cambia eres tú.
Yo soy el que soy. No soy mejor de lo que era antes, tampoco peor. Mejor y peor son sólo palabras. Simplemente he aprendido a mirar y mirarme a mismo desde otra perspectiva. He cambiado el mundo porque he entendido que no hay cuchara. Y entonces lo he entendido todo. Soy feliz, estoy en paz.
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