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¿Alguna vez has conocido a ese CEO de una empresa de una sola persona? ¿Cuantas empresas conoces que tienen un CEO, un CTO, un CIO y un CFO y el número de trabajadores son tres? ¿Eres capaz de ver entre tanto humo la realidad de las fachadas y los falsos emprendedores de mentira?
Para tí, joven emprendedor, existe un nuevo estrato empresarial, el de los FEO’s (Fearless Entrepreneurship Officers), con estas reglas, que al igual que el nombre, me acabo de inventar ahora mismo.
- Un FEO reconoce que trabaja sólo, o como mucho con ayuda de sus amigos para sacar su emprendimiento adelante.
- Un FEO no tiene empleados, subordinados o colaboradores, un FEO tiene compañeros de aventura.
- Un FEO ni dirige, ni acompaña; coordina, y en la mayoría de los casos es coordinado, acompañado y dirigido por sus compañeros de fealdad.
- Un FEO trabaja con personas, dando más valor a estas que a cualquier proceso, metodología o método.
- Un FEO trabaja muchas horas, sin vacaciones ni fiestas. Nunca llegará a una reunión diciendo: “Yo, como ayer estuve de vacaciones…”
- Un FEO nunca quedará en ridículo diciendo “Yo soy el director general de esta empresa [de cuatro personas]“.
- Un FEO tiene, conforme más tiempo pasa, a más personas dispuestas a unirse a su aventura, que confiaran ciegamente en él. (Gracias chicos).
- Un FEO tiene amigos, que estarán dispuestos a ayudar en tiempos difíciles, aportando su granito de arena a cualquiera de sus causas. Gente en la que confiar, que confía en él.
- Un FEO no discute con sus compañeros, les dice: “Adelante, confío en vosotros”.
En definitiva, un FEO no es un minglanillas reprimido con ansias de tener un poco de poder para meterse una escoba por el culo mientras profetiza sobre su grandeza como Director General de una empresa que no le importa a nadie donde trabaja él solo.
- Y la regla de oro del FEO: Es honesto. El resto de los principios, como las lentejas, si te gustan las coges y si no, los dejas.
Nota: Por si alguien todavía se lo pregunta, la traducción oficial de FEO al español es Emprendedor, ¡con dos huevos!.
Circula por ahí una historia de un manager (o jefe de proyecto, ya no lo recuerdo) que durante una semana se va a pastorear ovejas al campo. La historia cuenta como el Project Manager consigue fastidiar a las ovejas y el pastor consigue sacar a su equipo adelante.
Las ovejas pastan a su ritmo, de una forma un poco caótica, pero su trabajo no consiste en llevarlas e indicarles la dirección con una vara, eso ya lo hacen los canes, sino en buscar las mejores zonas de pastoreo, en mostrar el camino, conocerlo, y andarlo junto a ellas.
El trabajo del CEO es parecido al del pastor. Él no debe saber guiar al rebaño, su trabajo consiste en buscar las zonas de pastoreo, conocer los caminos y andarlo junto a su rebaño, empujando muchas veces por detrás. Preocuparse de que no falte de nada.
Además, su trabajo consiste en encontrar los mejores canes. Aquellos que sepan hacer bien su trabajo, llevando al rebaño por el camino que él ha marcado.
Como CEO, tu trabajo debe consistir no en marcar unas pautas exactas de trabajo, sino una línea a seguir, señalar el norte verdadero, y rodearte de los mejores profesionales, que sepan de su trabajo mucho más que tu. Gente que destaque en cada una de sus competencias, con un alma emprendedora y resolutiva.
Una vez me preguntaron: “¿Te ves capacitado para hacerlo tú [una plataforma técnica, trabajo de programación]?” No recuerdo cual fue mi respuesta en ese momento, pero más tarde pensé en la que debía de haber dado: “No. Me veo capacitado para encontrar a personas que lo hagan mejor que yo”. Probablemente podría haberlo hecho, poniendo empeño, y sabiendo que tengo capacidad y conocimientos, pero probablemente también, estaría desviando mi atención del camino a señalar por intentar hacer el trabajo yo solo.
Y no hay más. Ser CEO es como cultivar bonsais. Es un trabajo lento, poco recompensado y que requiere de un trabajo constante para crear y mantener un ecosistema. Sólo por ver florecer mi Serissa Poethida unos días al año, merece la pena todo el esfuerzo dedicado.
