En primer lugar, compartir una de las creencias que hacen que escriba menos de lo que lo hacía antes en el blog: Pienso mucho lo que voy a escribir, porque reflexiono mucho acerca de lo que podrá pensar tal o cual persona, con lo que al final termino por no escribir nada. Hay un millón de cosas interesantes que podía haber compartido en este blog, que al fin y al cabo es un espacio para mis pensamientos, que no he compartido por el que pensarán. Es una creencia relativamente nueva, ya que cuando empecé con esto, nunca me planteé mucho si lo que podía contar interesaría mucho o no. Algo a cambiar en 2011.
En segundo lugar, haciendo una pequeña reflexión sobre aquellos momentos importantes a lo largo del año, destacaría los siguientes:
Perdí a Valeria. En realidad la perdimos todos. Los que me conocéis a mi o conocisteis a ella o ambos, sabéis de que va la historia. Al resto no le interesa mucho, la cuestión es que perder a una persona a la que amas de una forma dramática, sin duda es un hecho que te marca para el resto de tu vida. No considero este hecho -ni probablemente ningún otro- como positivo o negativo, sólo que ha sido algo que tenía que ocurrir (aunque deseara que no hubiera ocurrido) y la única opción que queda es sacar todas las cosas buenas que puede enseñarte la situación.
Cambié. Y mucho. En el artículo Quien era, quien soy hay mucha más información al respecto. Lo único que puedo comentar es que creo que cada vez soy una persona más espiritual, que valora mucho los momentos cotidianos y menos las expectativas futuras o lo que ha ocurrido en el pasado.
Vivo con menos. Este era uno de los propósitos para 2010. No sólo vivo con menos, sino que además ahora disfruto de una vida ordenada y sencilla. Esto no quiere decir que me haya convertido en un ermitaño en lo alto de un monte, simplemente valoro más lo que tengo y no pienso en aquello que no tengo.
Tubus. A principios de Octubre me incorporé a este proyecto, que es la referencia en horarios de redes de transporte en Internet. Existen proyectos similares, todos independientes entre sí y que no aglutinan a tantas ciudades a lo largo del pais. Creo que el 2011 va a ser un gran año para tubus.
Estuve en el EBE. Probablemente esta no sería importante de no ser por la situación. Tras saber que tubus iba a participar en DE-MUESTRA, me dí cuenta que, por causas económicas no iba a poder quedarme todos los días del evento. Una vez que lo acepté y lo comenté, descubrí que cuatro grandes amigos no iban a permitir pasar un EBE sin mi, y me facilitaron todos los medios para poder quedarme, además de no darme otra opción. Jose, Dani, Luis y Rafa: Os quiero.
Descubrí mis valores, encontré mi propósito. Dicen que nuestro propósito es aquello por lo que nos levantamos cada día, es la gasolina del motor de nuestras vidas. Es algo similar al Mantra de la cultura india. Al fin y al cabo es aquello por lo que vivimos y que nos define. Si nuestro propósito se alinea con nuestro valores y creencias, tenemos todo el potencial para dejar huella a lo largo de nuestra vida.
Escultismo.Hice mi promesa scout. Descubrí el escultismo a través de mi ex-pareja hace ya cinco años. Hace tres lo dejé principalmente porque me encontraba con personas que lamentablemente no aplicaban aquello que predicaban. Gracias a Raven, uno de mis mejores amigos, recuperé mi servicio como Scout. Y, cosas curiosas del mundo, resulta que aquello que tanto me gustaba era parte de mi propósito de vida.
He vuelto a la Universidad. Tras la experiencia del máster en coaching del año pasado, he decidido volver a la Universidad, concretamente al grado de Psicología en la UNED. Estudiar en la UNED es una experiencia, debido a que cambia los modelos con los que aprendimos a estudiar. Sin embargo, me siento cómodo, llevo mis asignaturas adelante y estoy convencido de hacer el grado completo, aunque el día que termine tenga 30 o 31 años.
Marta. Alguien con quien comparto valores, experiencias, propósito e inquietudes. Creo harto difícil que tantas cosas se pudieran conjuntar. No sólo porque es inteligente y atractiva, porque es capaz de relacionarse e interesarse con los demás, capaz de conectar con las personas, no sólo es por eso. La amo porque la admiro. Porque hemos dividido nuestro mundo con el otro, porque miramos las mismas montañas de manera diferente, porque nos acompañamos en nuestro camino.
Y así, comenzando la reflexión del año con un hecho dramático para terminar con un hecho feliz, doy por cerrada la misma. ¿Y para 2011?
Completar los niveles 3 y 4 de inteligencia emocional. Cómo parte de mi formación integral como persona, de mi desarrollo personal. Mi sueño es hacer los diez niveles existentes algún día, mientras tanto me enfoco en los que puedo hacer a corto plazo.
Equilibrar aún más el binomio Mente-Cuerpo. También en el binomio racionalidad-emocionalidad. Ya no quiero ser más delgado para verme mejor. Sé que mi aspecto exterior irá cambiando para reflejar mi cambio interior.
Aportar al mundo. De dos maneras: Una a través de mi servicio como Scout, que se define en mi actitud hacia la vida y una segunda que probablemente llegue en forma de libro.
Leer todos los libros de mi biblioteca. Tengo muchos libros sin leer. ¿Para qué comprar más si tengo mucha sabiduría de la que disfrutar todavía?
Ser todavía más auténtico. Más yo, menos injerencias.
Lograr el éxito en tres proyectos en los que estoy inmerso. Uno es Tubus, el otro es sobre emprendizaje y el tercero es un proyecto educativo.
Poder disfrutar aún más de los pasos que doy en el camino de la vida, viviendolos cada día en el aquí y el ahora, sin estar tan pendiente del objetivo final.
Nos vemos por el camino.
]]>En primer lugar, tienes que ser consciente de la razón que hay detrás de un objetivo. En ocasiones podemos pensar que tomamos una decisión o nos ponemos una meta por una razón, para darnos cuenta más tarde de que en realidad había otra razón subyacente. Es importante conocer esas razones subyacentes para que los objetivos actúen a nuestro favor y no en nuestra contra.
Una vez, decidí cambiar de ciudad para continuar mis estudios en otra Universidad. En un principio pensé que lo hacía porque la nueva Universidad era mejor y los estudios a los que accedía me darían más posibilidades, sin embargo la realidad es que lo hacía por mi pareja; puedes imaginarte el resultado de todos mis objetivos en aquella época.
Ser conscientes de que a veces nos engañamos con nuestros objetivos y metas no es criminalizante, sino que nos permite crecer como personas y ser más conscientes de nuestras limitaciones para poder superarlas.
Para realizar éste método, sólo necesitas papel y boli (puedes hacerlo mentalmente, aunque no tendrá el mismo efecto) y puedes recordarlo utilizando la mnemotecnia, con la palabra POPEERT, formada por la primera letra de la palabra clave en cada paso (Positivo, Parte propia, Especifidad, Evidencia, Recursos, Tamaño).
El objetivo debe estar formulado de manera positiva, hay que pensar más en que quieres que en lo que no quieres
Pregúntate: “¿Qué es lo que quisiera tener?”, “¿Qué es lo que realmente quiero?”.
No podemos planificar objetivos que escapan a nuestro control, tenemos que pensar en que podemos hacer activamente y está bajo nuestro control.
Pregúntate: “¿Qué voy a hacer para alcanzar mi objetivo?”, “¿Cómo puedo empezar y mantenerlo?”
Hay que visualizar el objetivo de la manera más concreta posible.
Pregúntate: “¿Quien, donde, cuándo, qué y cómo, específicamente?”
Piensa por un momento que ocurrirá cuando hayas alcanzado el objetivo, la evidencia sensorial que te permitirá saber que has conseguido lo que querías.
Pregúntate: “¿Qué veré, oiré y sentiré cuando lo tenga?”, “¿Cómo sabré que lo he conseguido?”
Una parte fundamental es evaluar si disponemos de todas las herramientas, recursos y opciones adecuadas para alcanzar el objetivo.
Pregúntate: “¿Qué recursos necesito para alcanzar mi objetivo?”.
Por último, hay que pensar si el tamaño del objetivo es el adecuado. Si es muy grande, puede ser que el objetivo nos supere, en cambio si es muy pequeño, que no nos produzca satisfacción.
Pregúntate: “¿Qué es lo que me impide alcanzarlo?” y convierte los problemas en pequeños objetivos.
Seguir estos pasos, que son realmente sencillos y evidentes, te permitirá ser más consciente de las motivaciones y de la dirección que debe de tomar tu vida para cumplir tus objetivos. Además, es necesario que evalúes el marco ecológico del objetivo, esto es, preguntarte: ¿Que ocurrirá a mi alrededor si consigo mi objetivo? ¿Si pudiera tenerlo ya, lo cogería?. No respondas a la ligera, ya que muchas veces nos planteamos objetivos que cambian todo a nuestro alrededor, y cuando miramos hacia atrás no los vemos tan positivos cómo eran en un principio.
]]>Cuenta la leyenda que un viajero francés realizaba a caballo el Camino de Santiago y que al pasar cerca de Miranda de Ebro, en la confluencia de las actuales provincias de Burgos, Logroño y Vitoria, avistó una cantera. Observador avezado, se quedó perplejo al contemplar a tres canteros que afanosos realizaban el mismo trabajo, el mismo trabajo, con una actitud bien diferente en cada uno de los tres. Detuvo su montura y observó más atentamente, para intentar comprender que hacia que cada uno se condujera de manera tan dispar.
El primer cantero, se paraba constantemente durante la realización del trabajo, se quejaba, vociferaba y maldecía asqueado. El segundo, se mostraba silencioso, ensimismado, y como el anterior, utilizaba las herramientas propias de los canteros, pico, cincel, escoplo y martillo, para dar forma a las piedras que arrancaba de la tierra. Sus paradas no iban acompañadas de quejas, sólo de una atención concentrada para comprobar la calidad de su propio trabajo. El tercer cantero, como los anteriores, también arrancaba, cincelaba, comprobaba… pero entonando una alegre canción, ensimismado en su trabajo. Sus paradas de comprobación iban acompañadas de gestos claros de interpretar: se sentía satisfecho de lo que hacía.
La aparente disonancia, hacia que el viajero francés se fijara con más ahínco en los canteros, tratando de medir cualquier gesto o circunstancia que le diera la clave de sus desiguales comportamientos. Nada. Pasado un tiempo sen rindió. No comprendía, así que decidió preguntarles.
Se dirigió al primer cantero y le pregunto: “¿qué hace usted?”. El cantero le miró de soslayo escéptico del interés del viajero. Le explicó entre dientes que pasaba. Del alba al anochecer, la jornada haciendo lo mismo, día a día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Si llovía se mojaba. Si hacía sol, se tostaba. Maldecía su mala suerte
El segundo cantero se sorprendió de la pregunta, “¿qué, qué hago?” y le explicó como daba forma a las piedras que arrancaban. Se preocupaba de forma casi obsesiva que quedaran den forma cúbica. Y diciendo esto, continuó.
El tercer cantero había escuchado, ya le esperaba; lo recibió con una sonrisa y antes de que francés pudiera decir nada, se anticipo contestándole con evidente satisfacción. “estamos construyendo la Catedral del Burgos” y siguió con su trabajo y sus canturreos.
]]>¿Cuantos objetivos me he marcado en la vida?
Muchísimos
¿Cuantos he sido capaz de alcanzar?
Muchos
¿Alcanzarlos me ha hecho más feliz?
Quiero creer que sí
¿Me he perdido algo?
Desfrutar del camino
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Acabo de terminar de leer The Dip, obra del marketiniano más conocido de la red, Seth Godin, y mis sensaciones son difíciles de explicar.
Por un lado, The Dip es un libro que recomendaría leerse a cualquiera que tenga un mínimo de percepción sobre la importancia de los objetivos en la vida, que en mi círculo personal es el 95% de las personas. Además, lo recomendaría sin dudarlo.
Por otro lado, es un libro que no aporta nada nuevo a una persona que alguna vez haya reflexionado sobre sus proyectos, su vida o cualquier cosa que quería hacer, pero que ahonda tanto en esos pensamientos y reflexiones internos, -por lo menos en mí- con la capacidad de ponerles nombre, apellido, clarificarlos y asignarles un modelo racional, que sorprende que un texto de apenas 70 páginas te haga pensar tanto.
Por eso es tan genial. Yo me he llevado la sensación de que estaba escrito para mí, como si el autor me conociera de toda la vida. He de decir que pocas veces he disfrutado tanto con una lectura tan clarificadora. Si tuviera que ponerle un subtítulo al libro sería: “Visión global y decisiones racionales”, pero no expresaría en absoluto de lo que va el libro.
Si alguna vez has sentido que estabas haciendo demasiadas cosas que no te aportaban nada, que tienes proyectos que te quitan energía pero no eres capaz de acometerlos ni de dejarlos, o que las cosas no son como habías imaginado cuando entraste en la gran empresa, o acometiste ese proyecto maravilloso, sin duda debes de leer The Dip. Y más aún si es una sensación que tienes ahora mismo.
Se lee en apenas dos o tres horas, según cual sea tu nivel de Inglés. Hace falta tener experiencia en la lectura en el idioma de Shakespeare porque hay muchas fórmulas y sutilezas que no se cogen con una traducción literal.
Sin duda un must have.
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