No me llames SCRUM

Scrum cumplió 21 años en 2016. Ya tiene edad legal para comprar alcohol en la mayoría de estados americanos. Y durante este tiempo ha crecido mucho. Con muchos cambios.

Cuando en 2011, Ken Schwaber y Jeff Sutherland decidieron publicar la guía oficial de Scrum, lo hicieron atendiendo a un problema cada vez mayor: Cada profesional veía Scrum de una manera distinta y, lo que en su momento eran una serie de reglas, se convirtió en algo que quedaba a la más pura interpretación del profesional que lo implantaba.

Desde 2011 ha habido dos grandes cambios en la guía de Scrum, en 2013 y 2016. Primero, se eliminaron algunas cosas, como los diagramas de burndown. Se reforzó el énfasis en el Daily Scrum como elemento de planificación -y no solamente sincronización- y también se cambió el nombre de la reunión de grooming a refinenement.

En 2016 se añadieron los valores de Scrum, aquellos que hacen que el marco funcione en una organización, además de algunos cambios menores. Puedes consultar todos los cambios de las guía de Scrum aquí.

Una de las cuestiones importantes que trajo la guía de Scrum es que dejó de llamarse SCRUM. Hace muchos años, cuando se publicó el paper original sobre Scrum, se eligió en mayúsculas para darle más énfasis. Sin embargo, parece que muchos profesionales siguen tratándolo como si de un acrónimo se tratara.

Si quieres seguir investigando más, te recomiendo también la lectura del The New New Product Development Game, en el que se describen las reglas que dieron lugar al que hoy es el framework de desarrollo de Software ágil más usado en el mundo.

Uno de los énfasis que hacemos en Scrum.org es en el uso del lenguaje en lo que a Scrum se refiere. El Sprint Review es una reunión de negocio, no una demo. El Sprint Planning es para el equipo Scrum, no para los Stakeholders. Estas cosas marcan la diferencia en el entendimiento sobre las responsabilidades que cada una de las personas que están afectadas por Scrum, tienen. Mejoran la comunicación y reducen la fricción.

Scrum es un nombre propio, y por eso se escribe capitalizado, tanto en Castellano como en Inglés.

Cuando veo un profesional con años de experiencia escribiendo SCRUM, me pregunto: ¿Qué otros conocimientos no habrá actualizado?