Author Archive

Test de agilidad mental

Test de agilidad mental

Pedimos un gran compromiso a nuestros oficiales. La habilidad para cooperar es un don

Las forsvarsmakten (Fuerzas Armadas Suecas) han puesto en Internet un divertido juego de habilidad mental y cooperación entre cuatro jugadores para medir así la capacidad de colaboración y habilidades como la concentración, la memoria, el pensamiento espacial y la multitarea.

¿Tienes lo que hay que tener?

Como planificar objetivos personales

Como planificar objetivos personales

August 12, 2010  |  Coaching, PNL  |  , ,  |  No Comments

Cuando tenemos que planificar objetivos, podemos quedarnos bloqueados al darnos cuenta de que nuestros objetivos no siempre se cumplen como habíamos deseado, incluso que a veces no nos producen satisfacción. En este artículo tienes una forma efectiva de elaborar tus objetivos personales.

En primer lugar, tienes que ser consciente de la razón que hay detrás de un objetivo. En ocasiones podemos pensar que tomamos una decisión o nos ponemos una meta por una razón, para darnos cuenta más tarde de que en realidad había otra razón subyacente. Es importante conocer esas razones subyacentes para que los objetivos actúen a nuestro favor y no en nuestra contra.

Una vez, decidí cambiar de ciudad para continuar mis estudios en otra Universidad. En un principio pensé que lo hacía porque la nueva Universidad era mejor y los estudios a los que accedía me darían más posibilidades, sin embargo la realidad es que lo hacía por mi pareja; puedes imaginarte el resultado de todos mis objetivos en aquella época.

Ser conscientes de que a veces nos engañamos con nuestros objetivos y metas no es criminalizante, sino que nos permite crecer como personas y ser más conscientes de nuestras limitaciones para poder superarlas.

Para realizar éste método, sólo necesitas papel y boli (puedes hacerlo mentalmente, aunque no tendrá el mismo efecto) y puedes recordarlo utilizando la mnemotecnia, con la palabra POPEERT, formada por la primera letra de la palabra clave en cada paso (Positivo, Parte propia, Especifidad, Evidencia, Recursos, Tamaño).

Positivo

El objetivo debe estar formulado de manera positiva, hay que pensar más en que quieres que en lo que no quieres

Pregúntate: “¿Qué es lo que quisiera tener?”, “¿Qué es lo que realmente quiero?”.

Parte propia

No podemos planificar objetivos que escapan a nuestro control, tenemos que pensar en que podemos hacer activamente y está bajo nuestro control.

Pregúntate:¿Qué voy a hacer para alcanzar mi objetivo?”, “¿Cómo puedo empezar y mantenerlo?”

Especifidad

Hay que visualizar el objetivo de la manera más concreta posible.

Pregúntate: “¿Quien, donde, cuándo, qué y cómo, específicamente?”

Evidencia

Piensa por un momento que ocurrirá cuando hayas alcanzado el objetivo, la evidencia sensorial que te permitirá saber que has conseguido lo que querías.

Pregúntate: “¿Qué veré, oiré y sentiré cuando lo tenga?”, “¿Cómo sabré que lo he conseguido?”

Recursos

Una parte fundamental es evaluar si disponemos de todas las herramientas, recursos y opciones adecuadas para alcanzar el objetivo.

Pregúntate: “¿Qué recursos necesito para alcanzar mi objetivo?”.

Tamaño

Por último, hay que pensar si el tamaño del objetivo es el adecuado. Si es muy grande, puede ser que el objetivo nos supere, en cambio si es muy pequeño, que no nos produzca satisfacción.

Pregúntate: “¿Qué es lo que me impide alcanzarlo?” y convierte los problemas en pequeños objetivos.

Seguir estos pasos, que son realmente sencillos y evidentes, te permitirá ser más consciente de las motivaciones y de la dirección que debe de tomar tu vida para cumplir tus objetivos. Además, es necesario que evalúes el marco ecológico del objetivo, esto es, preguntarte: ¿Que ocurrirá a mi alrededor si consigo mi objetivo? ¿Si pudiera tenerlo ya, lo cogería?. No respondas a la ligera, ya que muchas veces nos planteamos objetivos que cambian todo a nuestro alrededor, y cuando miramos hacia atrás no los vemos tan positivos cómo eran en un principio.

Que hacemos, Como lo hacemos y Para que lo hacemos

Que hacemos, Como lo hacemos y Para que lo hacemos

La actitud que tomamos ante las cosas que hacemos es una muestra de si entendemos el verdadero sentido de la actividad que estamos llevando a cabo. En ocasiones una actividad tediosa la hacemos para complacer a alguien, o porque simplemente hemos de hacerla. Esas mismas ocasiones nos produce una desazón el realizar la actividad, hasta tal punto que queremos terminar lo antes posible con tal de dedicarnos a otra cosa que nos motive. Ésta es una pequeña leyenda para comprender cómo tres personas iguales con tres trabajos iguales pueden tener una actitud tan distinta. Foto: Pablo César Pérez González

Cuenta la leyenda que un viajero francés realizaba a caballo el Camino de Santiago y que al pasar cerca de Miranda de Ebro, en la confluencia de las actuales provincias de Burgos, Logroño y Vitoria, avistó una cantera. Observador avezado, se quedó perplejo al contemplar a tres canteros que afanosos realizaban el mismo trabajo, el mismo trabajo, con una actitud bien diferente en cada uno de los tres. Detuvo su montura y observó más atentamente, para intentar comprender que hacia que cada uno se condujera de manera tan dispar.

El primer cantero, se paraba constantemente durante la realización del trabajo, se quejaba, vociferaba y maldecía asqueado. El segundo, se mostraba silencioso, ensimismado, y como el anterior, utilizaba las herramientas propias de los canteros, pico, cincel, escoplo y martillo, para dar forma a las piedras que arrancaba de la tierra. Sus paradas no iban acompañadas de quejas, sólo de una atención concentrada para comprobar la calidad de su propio trabajo. El tercer cantero, como los anteriores, también arrancaba, cincelaba, comprobaba… pero entonando una alegre canción, ensimismado en su trabajo. Sus paradas de comprobación iban acompañadas de gestos claros de interpretar: se sentía satisfecho de lo que hacía.

La aparente disonancia, hacia que el viajero francés se fijara con más ahínco en los canteros, tratando de medir cualquier gesto o circunstancia que le diera la clave de sus desiguales comportamientos. Nada. Pasado un tiempo sen rindió. No comprendía, así que decidió preguntarles.

Se dirigió al primer cantero y le pregunto: “¿qué hace usted?”. El cantero le miró de soslayo escéptico del interés del viajero. Le explicó entre dientes que pasaba. Del alba al anochecer, la jornada haciendo lo mismo, día a día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Si llovía se mojaba. Si hacía sol, se tostaba. Maldecía su mala suerte

El segundo cantero se sorprendió de la pregunta, “¿qué, qué hago?” y le explicó como daba forma a las piedras que arrancaban. Se preocupaba de forma casi obsesiva que quedaran den forma cúbica. Y diciendo esto, continuó.

El tercer cantero había escuchado, ya le esperaba; lo recibió con una sonrisa y antes de que francés pudiera decir nada, se anticipo contestándole con evidente satisfacción. “estamos construyendo la Catedral del Burgos” y siguió con su trabajo y sus canturreos.

Como funciona la percepcion

Como funciona la percepcion

Es un hecho que nuestro cerebro almacena información constantemente, tanto de forma consciente como inconsciente. De hecho, no somos conscientes del 80% de la información que acumulamos en nuestro cerebro a lo largo del día. Es interesante saber cómo se almacena esa información para entender para qué la utilizamos después. Ilustración por Sergio Roma

Al igual que un ordenador tiene distintos sistemas de entrada (el ratón, el teclado, el micrófono) que almacenan distinta información, las puertas de la percepción son los sentidos, nuestros ojos, oídos, boca, piel, olfato, gusto, y son la manera de relacionarnos con el mundo.

La forma en que nuestros sentidos captan la información es mucho más compleja de lo que puede parecer en un principio. Nuestros ojos no son una cámara, ni siquiera una ventana. El ojo es mucho más inteligente que una cámara. Los receptores individuales, los bastones y los conos de la retina, no responden a la luz en sí misma, sino a los cambios o diferencias en la luz.

Lo mismo podemos decir de los otros sentidos. Percibimos en base a una serie de complejos filtros que se encargan de reconstruir después la información en nuestro cerebro. El mundo que percibimos no es el mundo real; es un mapa hecho por nuestra neurología. Aquello en lo que nos fijemos de este mapa será nuevamente filtrado por nuestras convicciones, intereses o preocupaciones.

Podemos aprender a hacer que nuestros sentidos nos sirvan mejor. La habilidad de poder observar de una manera más cuidadosa todo cuanto acontece a nuestro alrededor nos proporciona unas capacidades mayores a la hora de dominar que es lo que ocurre en nuestro cerebro al observarlo. Así, un músico tendrá una capacidad auditiva muy desarrollada y un crítico gastronómico tendrá la capacidad de diferenciar una serie de sabores que marcarán la diferencia entre una comida pasable y una verdadera experiencia gastronómica.

Representando el mundo

El primer punto de la comunicación comienza con un pensamiento. Merece la pena hacerse la pregunta ¿Que es un pensamiento? Seguro que es un concepto que internamente tenemos muy asumido que sin embargo nos costaría describir con palabras. Pensar es utilizar nuestros sentidos de manera interna.

Cuando pensamos en lo que hemos oido, visto o sentido, recreamos vistas y objetos, sonidos y sentimientos de manera interna. Unas veces podemos ser conscientes de estar haciéndolo y otras no. Realmente la mayoría de las veces no nos paramos a observar la actividad de la mente, debido a que es bastante obvio, con lo que damos importancia a lo que estamos pensando, no a cómo lo estamos pensando.

Así que una de las maneras en que pensamos es recordando de manera inconsciente o consciente las imágenes, sonidos, sentimientos, sabores y olores que hemos experimentado. Lo interesante es que es posible modificar las experiencias y crear variaciones de éstas sin haberlas experimentado de forma real. Veamos un ejemplo, hazlo tranquila y relajadamente.

Tómate un momento para pensar en estar paseando por un bosque de pinos. Los árboles te sobrepasan en altura a tu alrededor; ves los colores del bosque por todas partes, y el sol proyecta sombras en las copas y dibuja mosaicos en el suelo. Caminas por una mancha de luz que se abre por entre el cálido techo de hojas que te cubre. A medida que caminas, te vas dando cuenta de la tranquilidad, rota sólo por los pájaros piando y el crujiente sonido de los pasos al pisar la hojarasca del suelo. De vez en cuando, se oye un crujido seco y agudo al pisar una rama seca. Te acercas a un árbol y tocas el tronco, sintiendo la aspereza de la corteza bajo tu mano. Poco a poco te vas dando cuenta de que una suave brisa te acaricia el rostro y, con ella, sientes el olor aromático del pino mezclado con el olor de la tierra. Siguiendo con tu marcha, recuerdas que la cena estará lista pronto y que será tu plato favorito ¿Recuerdas cual es?. Casi puedes sentir la comida en tu boca…

Para que este último párrafo tuviera sentido, has tenido que pasar por todas estas experiencias en tu mente, utilizando tus sentidos para posteriormente representar la experiencia que decían las palabras. Probablemente hayas recreado la escena con tanta intensidad cómo para sentir la comida en la boca. La mayor parte de nuestros pensamientos es una mezcla de elementos recordados e imaginados, cómo este caso.

Cuando todo esta perdido

Cuando todo esta perdido

June 13, 2010  |  Coaching  |  4 Comments

¿Has sentido alguna vez que todo estaba perdido y que no merecía la pena seguir adelante? ¿La única opción era tirar la toalla? Quizás te encontrabas mal en el trabajo, puede que tu relación de pareja no avanzara como tú lo deseabas, o incluso que dieras todo por perdido antes de empezar. Foto: David Oliva

Me gustaría que por un momento rememoraras ese instante y pensaras en tres cosas. Si nunca has pasado por esta situación, habla con alguien conocido que si haya pasado por ella y hazle estas tres preguntas.

  1. ¿Que crees que te hizo continuar?
  2. ¿Cómo lo hiciste?
  3. ¿Que fue lo que te impulsó a seguir adelante?

Tómate tu tiempo…..

Las personas, conforme vamos viviendo experiencias, nos construimos una silla. Ésta silla se apoya en cuatro patas: El trabajo, la familia, los amigos y nuestra pareja. Imagina por un momento que te encuentras sentado en una silla y se rompe una de las patas. Ahora te quedarían tres patas donde apoyarte: ¡Un taburete!. Podrías seguir sentado mientras encuentras la manera de reparar la última pata, o incluso conseguir una nueva.

Ahora imagina que se rompe una segunda pata. Ahora es mucho más difícil seguir apoyado ¿No? Puede que con mucho esfuerzo y equilibrio consigas seguir apoyado. Quizás lo que ocurra ahora es que, debido a la presión a la que la sometes, ahora las otras dos patas no puedan soportar tu peso, y será sólo cuestión de tiempo que una más se rompa. Imagina sobre donde estás sentado ahora.

La realidad es que cuando se rompen dos o más patas de nuestra silla, lo único que nos queda es levantarnos y comenzar a andar si queremos seguir derechos. ¿No crees? Puede que esa sea la respuesta a las tres preguntas de arriba: Que comenzaste a usar tus piernas para andar, pues para eso las tenemos.