De waterfall a una empresa Agile

Hoy me toca a mí contarte cómo ha sido mi experiencia tras incorporarme a Jerónimo Palacios & Associates poco después de conocer la experiencia de mi compañero Sergio en su artículo. Para ello quiero contarte cómo comencé a interesarme por el agilismo desde un entorno de metodología tradicional.

Vengo del ámbito administrativo. He trabajado durante muchos años en grandes y pequeñas empresas dedicadas principalmente a la gestión de documentación principalmente, como te puedes imaginar, papeleos interminables de temas que no terminas de comprender, mientras alguien desde arriba exige rapidez y calidad cuando no te han explicado nada. Y ahora entro en el mundo del software, un mundo infinitamente más complejo, y no os voy a engañar ¡menudo vértigo!

La administración, gestión de documentación y demás tareas de back-office, está basado en metodología tradicional y cuadriculada, waterfall de toda la vida. En este tipo de trabajo no se sopesa el cambio, solo importa el tiempo de entrega esté bien o mal gestionado, sin estándares de calidad la mayoría de las veces, sin transparencia alguna y con trabajadores acomodados, desmotivados y que no hacen equipo. ¿Te suena?

Pero ahora eso no es suficiente. La forma de trabajar está cambiando y ahora la base del trabajo es el conocimiento en entornos complejos.

Algo no está funcionando

Tras un tiempo prudencial en el ámbito de gestión documental, en el que adquirí experiencia, comencé a ser una vocecilla molesta para muchos dentro de mi propio equipo: “¿Podríamos hacer esto de esta manera?, o de esta otra. Quizá cambiado esto podríamos agilizar y mejorar el proceso. Si tenemos localizado el problema y sabemos la solución, ¿por qué no lo hacemos?, ¿por qué no queremos mejorar? Al cliente le gustan mis ideas de cambio y son factibles, ¿por qué no probamos? ¿por qué ocurre esto?, ¿por qué no hablamos las cosas entre todos?“

A modo de resumen:

  • Mala organización.
  • Falta de liderazgo.
  • Transparencia inexistente.
  • Miedo al cambio.
  • No hay trabajo en equipo.
  • Producto final sin calidad.
  • Y de manera personal, mucha desmotivación.

En muchos sitios todavía ni siquiera saben que existe otro tipo de gestión, como lo planteamos desde Management 3.0. Esto generaba pequeños conflictos con el equipo y mandos superiores. Aún así nunca dejé de plantearme porqué hacíamos lo que hacíamos de esa manera. Si hay cambios, se pueden afrontar. Si nos equivocamos, podremos rectificar y aprender de los errores cometidos . Y siempre hay margen de mejora para trabajar en equipo.

De metodología tradicional al agilismo. 

Comencé a curiosear sobre metodologías diferentes de trabajo, que se acercaran un poco más a la idea que me daba vueltas en la cabeza, con un buen ambiente y una forma de trabajar mejor. Así apareció en mi vida el término “Agile”. A través de artículos y la información que me proporcionaba mi compañera Laura comencé a leer sobre comunicación, trabajo en equipo y valor de producto, relacionados con el concepto ágil. Comencé a comparar waterfall y agilismo. ¿Las cosas podrían funcionar de otra manera? Pues claro que podían funcionar, con esfuerzo y dedicación.

Mi primer contacto directo con este mundo fue en el AgilityTRes60, un evento para que los agilistas puedan aprender experimentando, mejorar nuestra forma de entender el trabajo colaborativo y compartir experiencias. Allí pude empaparme del ambiente,  pude aprender muchísimo sobre la facilitación gráfica, y lo valioso que es un feedback.

Desde el otro lado

Y entonces se presentó en mi vida la oportunidad de unirme a un grupo de grandes profesionales que me iban a orientar en el mundo Agile, guiándome con unos valores que parecían haber estado siempre en mi y quiero seguir desarrollando.

¡Comenzamos!

En estas semanas he podido ver el compromiso, la comunicación, la transparencia, la profesionalidad y la coordinación de todos los miembros del equipo. Y la manera en la que se fomenta la responsabilidad, la autonomía, la participación y la creatividad e innovación. 

Lo que más me ha sorprendido del cambio es que, desde el minuto uno me han hecho formar parte del equipo. Se ha tratado con total transparencia temas de cuentas, planes y organización que nunca había experimentado en el ámbito de la metodología tradicional.

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También me fascinó el nivel de coordinación, ya que tanto a nivel consultoría como a nivel estructura, todo está perfectamente ligado. Semanalmente hacemos reuniones para tratar los temas importantes, hacer seguimiento de los proyectos y echarnos una mano con la resolución de problemas y generar nuevas ideas, alentando la mejora continua.

Todo esto hace que esté motivada como nunca.  Va a ser duro, pero va a merecer la pena.

¡ALLÁ VAMOS!

 

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Posted by Coral Fernández Reyes

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